
Como ya estaba muy harto de oír hablar de la gripe A pues he pensado si no puedes con ella cógela, hombre en realidad no se si es la A o es su prima guarrona la X, pero lo que si se es que me ha dejado hecho unos zorros. Me duele hasta el Garmin y además la gente huye despavorida cuando estornudo.
Obviamente llevo 6 días sin salir a correr, cosa que no me preocupa, lo que en realidad me ronda la cabeza son primero el dolor de cervicales que me persigue desde hace 2 días y segundo el estado físico que me dejará el virus este que llame como se llame me está tocando las Sospecho
Que lujo, por segundo año consecutivo he podido correr por las calles de Santiago de Compostela acabando en plena plaza del Obradoiro y eso no hay dinero que lo pague. No es una carrera para hacer marca pero a quien le importa si las sensaciones que se viven son únicas.
Tocaba madrugón atenuado por la hora que se ganó esa noche, desayuno y para allá. A pesar de que el día anterior había caído la mundial en forma de diluvio el domingo amaneció con nubes y claros y una temperatura muy agradable que poco más tarde con la humedad se convertiría en un factor determinante en mi crono.
Recogido el dorsal y el chip me puse a calentar y en ese momento coincido con Khene y jotaeme del foro Correr en Galicia, trotecillos, algún estiramiento sin forzar que ya no tenemos edad y a la línea de salida. Apunto de salir me doy cuenta que a mi lado está Oscar Pereiro ganador de un Tour no hace mucho, pero no me atrevo a decirle nada. Y en esas estábamos cuando se dio la salida.
Primeros metros cuesta arriba donde trato de regular que todavía queda mucho que lidiar, la sensación de bochorno y de sudar me acompañó toda la carrera y eso me hizo no ir fino en ningún momento, era una sensación de no ir echando los higadillos pero de sobrado nada de nada. En ciertos momentos iba acompañado por Khene, los dos íbamos haciendo una especia de goma pero nunca muy lejos de hecho llegamos a meta juntos en un crono de 01:06:47 (dos minutos peor que el año pasado, olé y olé).

En plena Cuesta del Vite con los Infantes de Marina de Marin escoltaldome, que dolor de cabeza, mama.
La clave de esta carrera y quizá lo que más le caracteriza a parte del resto del recorrido que es bonito son los últimos 3 kilómetros de los 12 que tiene. En ellos primero te enfrentas a la famosa Cuesta del Vite (dura sobre todo cuando llevas tanto tiempo para arriba y para abajo durante 9km) y después el premio 2 kilómetros rapidísimos por las callejuelas del casco antiguo (este año había que tener mucho cuidado porque el empedrado estaba húmedo y resbalaba un montón) lleno de gente a rebosar, animando como si te estuvieras jugando el primer puesto para llegar a la meta delante de la catedral. Solo por eso merece la pena empezar a correr, creo que ya lo he dicho en alguna ocasión pero muchos atletas de élite con muchas carreras a sus espaldas afirman que son los 2000 metros más espectaculares que han corrido nunca y eso no es poco.
La única pega este año fue la organización, normalmente no suelo criticar cosas como la bolsa de corredor o si la camiseta solo vale para trapos pero cuando tienes que esperar después de correr más de media hora en una cola como si fuéramos ovejas sin agua y pasando frío hasta el punto que alguna persona se encontró indispuesta en esos momentos no me parece de recibo. Lo peor de todo es que no es la primera vez que pasa y creo que para el año tendrán que por fin caer de la burra y cambiar el sistema. Ya lo de que no hubiera bolsa de corredor para todos (de vergüenza) o que la camiseta en mi caso es de algodón, blanca (totalmente, sin ninguna marca de la carrera siquiera y casi transparente es secundario, pero fastidia.
Aviso a bloggeantes: el año que viene es año Xacobeo, así que ya tenéis otra excusa para acercaros a Santiago el día de la carrera y de paso tomar un vino por la zona vieja, es una carrera que alguna vez en la vida habría que hacer y si no os gusta me dais un capón y listo.
Un abrazo.